Que no tiene que ser dificil!!

Pues bien, comer sano no es difícil ni aburrido. Simplemente es saber que alimentos son beneficiosos y que alimentos debemos restringir más en nuestra alimentación.

La rutina aburre, todos lo sabemos. Y más a la hora de comer. ¿Por qué no intentamos hacer comidas que sean sanas y a la vez nos apetezca prepararlas? Siempre es mejor preparar una comida que sabes que va a tener un sabor delicioso y a la vez tiene beneficios para tu salud, ¿no?

Cuando se combina con el ejercicio, una dieta saludable te puede ayudar a bajar de peso, a disminuir el nivel colesterol y a mejorar el funcionamiento de su cuerpo diariamente.

La OMS (Organización Mundial de la Salud), recomienda para mantener una alimentación sana:

– Comer frutas, verduras, legumbres), frutos secos y cereales integrales; al menos 5 porciones de frutas y hortalizas al día, ¡ojo! Las patatas, batatas y otros tubérculos feculentos no se consideran como frutas ni hortalizas.

– Limitar el consumo de azúcares libres a menos del 10% de la ingesta calórica total que equivale a unas 12 cucharaditas rasas. Son los fabricantes, los cocineros o el propio consumidor quienes añaden a los alimentos la mayor parte de los azúcares libres. El azúcar libre también puede estar presente en el azúcar natural de la miel, los jarabes, y los zumos y concentrados de frutas;

– Limitar el consumo de grasa al 30% de la ingesta calórica diaria. Las grasas no saturadas (presentes, por ejemplo, en el aceite de pescado, los aguacates, los frutos secos, o el aceite de girasol, canola y oliva) son preferibles a las grasas saturadas (presentes, por ejemplo, en la carne grasa, la mantequilla, el aceite de palma y de coco, la nata, el queso, y la manteca de cerdo).

– Limitar el consumo de sal, aproximadamente una cucharadita de café y consumir sal yodada.

Lo primero que debemos hacer para comer sano, es escoger una dieta saludable: Come alimentos variados. Para que nuestro cuerpo esté bien alimentado, necesitamos una variedad de nutrientes, muchos de ellos esenciales, así que es bueno que los ingieras todos, aunque sea en pequeñas proporciones.

Si tomas dos vasos de agua antes de desayunar, ayudarás a tu organismo a prepararse para la ingesta de alimentos y evitarás la obesidad.

La clave de una dieta sana es consumir al menos cinco piezas de frutas y verduras, tal y como os indicaba más arriba a lo que hacía referencia la OMS. Estas nos aportan vitaminas, fibra y minerales, imprescindibles para aumentar las defensas, reforzar el sistema inmunológico y mantener la presión arterial estable. Además, son ricas en antioxidantes, sustancias que luchan contra los radicales libres, responsables del envejecimiento.

Come sin prisa; al comer lento se segregan unas hormonas que ayudan a controlar el hambre ya que incrementan la sensación de saciedad. Por otro lado, el estómago tarda unos 20 minutos en enviar la señal al cerebro de que está lleno, con lo que al comer despacio se tiene la posibilidad de parar cuando se está adecuadamente satisfecho –no lleno- evitando la sobre ingesta de alimentos y la desagradable sensación de pesadez.

Cena ligero. Durante la noche, la digestión es más lenta y el gasto energético mínimo. Comer más de lo debido puede provocar que la energía que el cuerpo ya no necesita se deposite en forma de grasa por lo que el riesgo de engordar es mayor.

Echa un vistazo a ésta lista de alimentos sanos que puedes optar por ellos en tus cenas: http://dietas.about.com/od/Mantenimiento/ss/alimentos-buenos-para-cenar-y-no-engordar.htm

Y que no se nos olvide, para complementar un estilo de vida saludable…

Realiza ejercicio físico, ya sea, en casa, en la calle o en el gimnasio.

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